Alexa, el servicio gratuito para analítica web de amazon.com, es considerado por muchos como elemento esencial en la toma de decisiones para estrategias de posicionamiento web sin saber realmente qué es y cómo funciona, y aunque deba su nombre a la antigua biblioteca de Alejandría, aún está lejos de ser una fuente confiable de información.
En 1996, año en que fue fundada, Alexa consistía en un servicio que recolectaba estadísticas de uso de los sitios web, las procesaba y devolvía a los usuarios para que conocieran la popularidad de cada uno de los sitios que visitaba, permitiéndoles también encontrar páginas relacionadas. Para esto, el usuario debía instalar en el navegador web una barra de herramientas que permitía a Alexa conocer sus hábitos de navegación, algo así como un “dar para recibir”.
Para esa época de finales del siglo XX, con la “gran” cantidad de páginas disponibles en la web, era primordial para los usuarios identificar los sitios más populares. Pero hoy, luego de 17 años, en un medio que se haya saturado de contenido, ya no es útil para el usuario promedio saber que un sitio web está en posición 3.241 y otro similar en la 3.380, por lo que sorprende que el servicio de Alexa siga siendo en esencia el mismo: una barra que el usuario instala en el navegador web con la cual se obtienen sus estadísticas de navegación. Sin embargo, más extraño aún, es que este ranking siga siendo de interés para los expertos en SEO y mercadeo en internet.
Extraño porque el Alexa Ranking hace mediciones sobre la cantidad de visitas a un sitio web pero no da pistas sobre cómo el usuario llega a este, extraño porque el sistema recoge datos sólo de quienes hayan instalado en el navegador la barra de herramientas, y triplemente extraño porque el complemento está disponible sólo para Internet Explorer, Firefox y Chrome en sus versiones de escritorio, dejando al margen a usuarios de Safari y Opera, más grave aún, a los de dispositivos móviles.
Igualmente Alexa presenta en sí un problema paradójico: los datos de estadística web no son útiles para el usuario promedio, por lo que estos ya no instalan el complemento, sólo lo instalan quienes verdaderamente encuentran en estos datos una oportunidad de negocio SEO. Una solución a esta paradoja podría ser promover la instalación de la barra de Alexa, pero ante eso hay dos inconvenientes. El primero, que los servicios dirigidos a la población general no son para nada útiles, y el segundo, de mayor relevancia, es que la barra de Alexa es considerada por algunos proveedores de antivirus como Pontentially Unwanted Program. Según McAfee, Alexa es un adware de riesgo medio, tanto para individuos como para empresas.
Ahora bien, si el propósito de las estrategias SEO es que los usuarios conozcan, encuentren o descubran un producto o servicio mediante su sitio web a través del SERP de los motores de búsqueda, entonces el Alexa Ranking es irrelevante, ya que los usuarios promedio no buscan respuestas en Alexa, igualmente invertir en el posicionamiento en el ranking de Alexa es un esfuerzo inutil, ya que los motores de búsqueda no tienen en cuenta el Alexa Ranking para posicionar los sitios web, por lo que es mejor invertir en otro tipo de estrategias para los buscadores que utiliza la audiencia a la que quiere llegar.
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